martes, 8 de junio de 2010

El karate de Okinawa

El karate de Okinawa
Practicado en secreto hasta 1878 - el año en que la clase samurai fue abolida y Okinawa quedó formalmente incorporada al Japón -, el karate era esencialmente ecléctico en su naturaleza. Aquellos que se iniciaban en el karate solían estudiar diferentes formas y técnicas bajo la dirección de varios instructores. La denominación actual de estilos de combate se distinguía de dos maneras. La división se hace generalmente entre Shuri-te (por la antigua capital real de Okinawa, Shuri) y Naha-te (por el puerto de mar Naha). El desarrollo del karate continuó y Shuri-te dio realce a lo que se denomina Shorin ryu. Éste es un estilo de movimientos rápidos que favorece los movimientos ágiles y las evasiones hábiles.
Naha-te siguió de cerca de los sistemas clásicos de kung-fu del sur de Shaolín, siendo alternativamente suave y duro en sus aplicaciones, usando posturas más altas, pasos semicirculares y golpes circulares potentes. Se le llegó a conocer como Shorei ryu. También se desarrolló un estilo intermedio entre estos dos, en la población de Tomari, y recibió el nombre de Tomari-te.

Teniendo en cuenta los estilos contemporáneos, es más fácil examinar el karate de Okinawa según la división de estilos externos o internos.

El karate japonés
El karate fue introducido al Japón en 1922 por Gichin Funakoshi y Choki Motobu - discípulos de Yasutsune Itosu-. Funakoshi permaneció en el Japón popularizando el karate y, en el proceso, este arte marcial se hizo peculiarmente japonés. El cuerpo gobernante en Japón es la Federación Japonesa de Karate, que ha designado lo que ella considera como las cuatro escuelas principales:
Goju Ryu
Shito Ryu
Shotokan
Wado Ryu

Otros estilos sobresalientes del karate desarrollado en Japón, son:
Kyokushinkai
Motobu ryu
Shotokai

Existen por lo menos cien estilos de karate. Cada persona funde los conceptos y técnicas del karate que ha aprendido con sus propias experiencias. De ahí que siempre surjan estilos y practicantes de un estilo tradicional que pueden llegar a sus propios descubrimientos y a partir de éstos a nuevos estilos. El karate, como la vida, está siempre en un proceso de transformación.